Yo solo te pido que vuelvas, o que me dejes volver. Que sin ti mis días son castigos eternos y mi vida es un infierno. Que sin tus te quieros no se seguir adelante, y sin tus besos...sin tus besos simplemente no se vivir.
24 de diciembre de 2013, Madrid. Ha pasado casi un año. Once meses, dos semanas y seis días para ser exactos. Ya no le duele tanto, pero aún recuerda los primeros días sin él. Lloraba todas las noches, y por las mañanas a duras penas conseguía reunir fuerzas para salir de la cama. Sin duda fueron unas semanas horribles. Ahora, tras once meses, dos semanas, seis días y muchas lágrimas derramadas, Laura está bien. O al menos lo intenta. Ella se encuentra en una pequeña cafetería que está de esquina tomando un cappuccino para entrar en calor. Esa semana está siendo una de las más frías del invierno. Para hoy tenía planificado hacer las últimas compras navideñas. Es 24 de diciembre y aún le quedan detalles que terminar. Mientras termina el café mira su reloj, 11:03 AM. Se arrepiente de haberlo dejado todo para el final, ahora se le echa el tiempo encima. Sale rápidamente del local olvidando su paraguas, del que no se acordará hasta unas horas más tarde. Camina en dirección a...
Es la mañana del día de navidad. Como todos los años, Laura se despierta la primera y corre por el pasillo hacia el árbol gritando ¡Ya es navidad! ¡Ya es navidad! Pese a tener 18 años, vive la navidad con la misma ilusión que una niña de 5. Es su época del año preferida, el invierno, el frío, la nieve, la decoración navideña... Le encanta. No le importa haber salido la noche anterior con sus amigos a celebrar la nochebuena y haberse acostado muy tarde, ¡como si no se tiene que acostar! Abrir los regalos que están bajo el árbol de navidad todos en familia es una tradición, y las tradiciones están para cumplirlas. Al igual que las promesas. No puede parar de darle vueltas, no puede sacarlo de su cabeza. Desde que Laura recibió aquel mensaje de WhatsApp no ha podido dejar de pensar en Marcos. ¿Qué querrá? ¿Para qué le manda un mensaje, ese mensaje, después de casi un año sin tener ningún tipo de contacto? ¿Y para que se lo manda ese día sabiendo lo importante que es ...
Hubo un tiempo en el que cualquier excusa era buena para abrazarle, en el que éramos todo. Soñaba cada noche con él, con sus besos y sus caricias. Ansiaba que llegara el momento de estar con él, y siempre me parecía demasiado corto. Felicidad en estado puro, eso es lo que corría por mis venas en aquel entonces... Ahora, me aterra volver a sentir ese algo.
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